| Juana
La Rosa nació en Buenos Aires y desde muy temprana edad ha estado
aficionada a los cuentos, pues su papá, su mamá, sus tías,
pero especialmente su abuela, le contaron maravillosos cuentos desde niña.
Cierto día Juana La Rosa decidió que quería ser Arquitecta
para construir hermosos castillos, pero una vez recibió su título,
decidió que ningún castillo podía ser más
bello que aquellos que era capaz de construir en su imaginación.
Así que se puso a construir castillos con palabras y los llenó
de cosas y personajes que vivían igual que los demás. Cuando
sus colegas le preguntaban si ya había construido algo, ella les
contaba un cuento y sus colegas se quedaban sorprendidas con el estilo
de esta arquitecta de las palabras. Igual pasó con la demás
gente. Entonces Juana La Rosa decidió que su vida |
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contar y escribir cuentos.
Por su trayectoria, 18 años contando, le fue otorgado en Argentina
el Premio Pregonero a Narrador Oral en 1997. Y como lo bueno que uno tiene
hay que compartirlo, actualmente se desempeña como docente de literatura
y narración oral en el Instituto Vocacional de Arte de su ciudad.
Además es integrante de la comisión organizadora de los
encuentros internacionales de narración oral que se realizan en
su país.
El nombre de
las cosas
Juana es coleccionista de palabras que guarda amorosamente en una caja,
pero no para ella, sino para dárselas a los demás. "Para
no tenerlas desordenadas", como dice ella, las tiene separadas en
diversas y preciosas "cajitas" que son como archivos de la memoria:
una es la de los recuerdos, otra la de las palabras difíciles que
guarda desde la infancia, y hasta tiene una que es muy curiosa, porque
es la única que no tiene palabras, pero cuando la abre frente a
su público es una sorpresa para todos.
Juana juega con las palabras y con ella también juega el público.
Mientras el tiempo transcurre, vamos de la mano de Juana por sus recuerdos
buscando los nuestros. |